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Archive for the ‘Estudios Bíblicos’ Category

Conquistando la vida del pensamiento

En el nombre de Jesús tomo autoridad sobre mi vida de pensamientos. Aunque yo camine en la carne, no peleo mi milicia de acurdo a la carne y usando armas meramente humanas. Porque las armas de mi milicia no son carnales sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas. Yo derribo argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.

Con mi alma bendeciré al Señor con cada pensamiento y propósito en mi vida. Mi mente no divagará de la presencia de Dios. Mi vida glorificará al Padre. No tomo en cuenta el mal que se me ha hecho, no presto atención al mal que he sufrido. No tiene lugar en mi vida de pensamientos. Estoy siempre dispuesto a creer lo mejor de toda persona. Me ciño los lomos de mi mente y dispongo mi mente en las cosas de arriba, las cosas más altas, no en las cosas que están en la tierra.

Todo lo bueno, todo lo que sea digno de reverencia y es honorable y correcto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo digno de amar, todo lo amable y todo lo bondadoso y lo de gracia, si hay alguna virtud y excelencia en ello, si hay algo digno de alabanza, yo pensaré lo pesaré y tomaré en cuenta, fijaré mi mente en ellas…

La mente carnal no está operando ya, porque yo tengo la mente de Cristo, y sostengo los pensamientos de su corazón. Yo practicaré lo que he aprendido y recibido y escuchado y visto en Cristo, y tomaré el modelo para mi vida. El Dios de paz estará conmigo.

Escrituras de referencia:

* 2 Corintios 10:3-5
* Salmos 103:1
* 1 Corintios 6:20
* 1 Corintios 13:16
* 1 Corintios 2:16
* Filipenses 4:9
* 1 Pedro 1:13
* Salmo 103:1
* Colosenses 3:2

Fortaleza para vencer las preocupaciones

En la Palabra de Dios encontrarás la fuerza necesaria para seguir adelante en tu caminar junto a Él.
Por: Pastora Sonia Luna, julio 29, 2010
Fortaleza para vencer las preocupaciones

Por qué te abates oh alma mía? Y por qué te turbas dentro de mi?

Padre, tú te resistes a los soberbios y das gracia a los humildes. Por lo tanto, yo me someto a ti en el nombre de Jesús, yo resisto al diablo y éste huirá de delante de mí. Yo resisto las preocupaciones de este mundo que tratan de aprisionarme a diario. Si el Señor no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican.

Jesús yo vengo hasta ti trabajado y cargado y tú me haces descansar. Tú aligeras, alivias y refrescas mi alma. Yo llevo tu yugo sobre mí y aprendo de ti, que eres manso y humilde de corazón y hallo descanso, alivio, refrigerio, recreación y bendita paz para mi alma.

Yo hecho sobre ti mi carga Señor y tú me sustentarás. Te doy gracias porque tú no dejarás para siempre caído al justo. En el nombre de Jesús yo resisto al diablo. Estoy firme, arraigado, establecido, fuerte, inmóvil y determinado en la fe. Yo descanso de la labor humana y soy celoso y me obligo y trato con diligencia entrar en el reposo de Dios para conocerlo y experimentarlo por mi mismo…

Padre, te doy gracias, porque tu presencia está conmigo y me da descanso. Estoy quieto y descansando en ti, Señor. Yo espero en ti y con paciencia, descanso en ti. No me alteraré ni dejaré que se turbe mi corazón, ni tampoco dejaré que entre en él temor. Mi esperanza está puesta en ti Dios y espero con mis expectativas puestas en ti; porque aún he de alabarle, porque tú eres el socorro en mi rostro y mi Dios.

Escrituras de Referencia:
Salmo 42:11
Hebreos 4:10,11
Santiago 4:6-7
Éxodo 33:14
Salmo 17:1
Salmo 37:7
Mateo 11:28-30
Juan 14:27
Salmo 55:22
Salmo 42:11
1 Pedro 5:9

Fuente: cashluna.org

Los tiempos de apostacia!!!

Y, finalmente, llegamos al último texto que disponemos respecto a este repaso relacionado con los últimos tiempos. Y tal como si fuera algo que Dios mismo ha elaborado para alimento, crecimiento, maduración y certeza de sus hijos, se refiere a lo que indefectiblemente debe aparecer si es verdad que estamos arribando a esos tiempos finales: la apostasía.

Ya te comenté más arriba respecto a lo que, según los conceptos bíblicos, significa la apostasía. Será interesante, también, ver lo que interpreta la sociedad secular respecto a ella. Convengamos en que, primordialmente, cuando lo relaciona con la religión, siempre lo hace desde la óptica del catolicismo romano, ya que es desde los países donde ese credo tiene alta presencia, de donde salen esta clase de análisis.

La conocida enciclopedia de Wikipedia, dice que la Apostasía es la renuncia o abjuración de una determinada fe, así como la salida o abandono irregular de una orden religiosa o sacerdotal. También puede hacer referencia al clérigo que prescinde usualmente de su condición, incumpliendo así sus obligaciones clericales. Y, de modo más general, abandonar un partido para entrar en otro, o cambiar de opinión o doctrina.

En este sentido observamos una línea general de significado en todas las acepciones. Frente a la herejía, la apostasía supone un abandono o negación total de la doctrina original. Es decir, en lugar de negar un dogma o idea determinada se niega la doctrina completa.

Por otro lado, mientras que el apóstata o el hereje niegan o modifican la doctrina, el pagano es aquel que nunca ha pertenecido formalmente a dicho conjunto doctrinal o a las instituciones que lo representan.

Hoy en día, la apostasía consiste en ejercer el derecho a constar como apóstata o incluso a eliminar todo registro de pertenencia a un determinado grupo de creyentes. Algunas personas lo realizan como rechazo a la Iglesia y su doctrina o como paso congruente con su ateísmo personal o con su cambio de denominación religiosa…

La palabra tiene su origen en dos términos griegos: APO, “fuera de” y STASIS, “colocarse”. Por tanto parece no haber sufrido grandes cambios en su significado desde su nacimiento. Solo queda, por consiguiente, analizar el uso de la palabra en los distintos contextos.

Sin embargo, personalmente me quedo con lo que la misma Biblia me dice. Porque ella está totalmente alejada de los credos religiosos existentes, contiene los conceptos emanados de la Palabra de Dios, con la que no siempre coinciden esos credos.

Y este pasaje que voy a reproducir y escudriñar en parte, contiene elementos suficientes como para que, si hasta este momento de este trabajo aún no estás convencido /a de que últimos tiempos significa este tiempo, puedas verlo con total claridad.

Aquí, se usa en el original una palabra que no habíamos visto en el resto de lo reproducido: JUSTERON. Y su significado tiene que ver con “más tardíamente”, “A la larga”, “Postrero”, “Fin” y “Finalmente”.

(1 Timoteo 4: 1)= Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; (2) por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, (3) prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad.

Es bastante frecuente y habitual que en nuestras iglesias se hable de lo que sucederá en los últimos tiempos. Y tal como si fuera algo que Dios mismo ha elaborado para alimento, crecimiento, maduración y certeza de sus hijos, se refiere a lo que indefectiblemente debe aparecer si es verdad que estamos arribando a esos tiempos finales: la apostasía.

Esta es una palabra sobre la que casi nadie habla, sobre la que muy pocos enseñan y una gran mayoría ignora, omite u olvida. Es como si en los últimos tiempos, tú renunciaras a tu fe en Jesucristo con la que has vivido toda tu vida y la reemplazaras por artilugios humanos.

Es indudable que no podemos irnos demasiado lejos a buscar posibilidades de apostasía en este tiempo. ¿No has observado, directa o indirectamente, a un sinfín de prestigiosos líderes que de un momento para el otro parecerían renunciar a lo que ellos mismos han predicado por años, y volcarse a prácticas o pensamientos que en modo alguno tienen que ver con la cruz?

Tú ya sabes muy bien que yo soy partidario de la confrontación porque eso es, exactamente, lo que mi Señor Jesucristo hizo durante su ministerio terrenal. Y no entro ni en crítica ni murmuración porque no apunto a la sentencia de un nombre y un apellido eventual, sino a la confrontación franca con un sistema babilónico de la religión que está llevando a la apostasía a miles y miles.

Sin ir muy lejos, no será ninguna novedad para ti que, basándose muy antojadizamente en lo escrito en el libro de Joel, la mayor parte de las iglesias relacionen a los últimos tiempos con una etapa de tremendo avivamiento, cosa que no es falsa, pero que está muy claro que llegará recién después que haya aparecido y hecho estragos la apostasía.

Y este pasaje que terminas de leer, contiene elementos suficientes como para que, si hasta este momento de este trabajo aún no estabas convencido /a de que últimos tiempos significa este tiempo, puedas verlo con total claridad.

No hay posibilidades de diferentes interpretaciones. No existe el menor espacio para desarrollar lo aprendido en hermenéutica. No hay oxígeno para que pueda respirar lo plasmado por un comentarista de prestigio. La realidad nos dice que no es un ser humano llamado Pablo el que se lo está diciendo a otro ser humano llamado Timoteo: es el Espíritu Santo.

Y dice el Espíritu que algunos apostatarán de la fe. ¿Por qué razón? Por haber prestado sus oídos a espíritus engañadores dejando de lado lo que habían aprendido desde el evangelio genuino. ¿Y adonde se supone que esta gente, cristiana, miembro activo de una iglesia, naturalmente, habrá oído a esos espíritus engañadores? ¿Quizás en la calle, en alguna plaza, en la estación del metro?

Dice también que serán víctimas de la horrible confusión de haber adherido a doctrinas de demonios. ¿Puedes imaginar que alguien, medianamente creyente, escuche en un teatro, un cine, un centro comercial o un estadio de fútbol esas doctrinas de demonios y se las crea? No. Imposible. Sólo habrá de creerlas si provienen del mismo sitio en que se encuentran los espíritus engañadores: los púlpitos de una congregación supuestamente cristiana.

¿Y quienes serán los que utilicen esos púlpitos para tamaña blasfemia y se conviertan así en los gestores de las doctrinas de demonios? Gente hipócrita, simuladora, mentirosa, con apariencia de santidad y sin ninguna clase de conciencia que les posibilite arrepentirse de su pecado. ¿Has visto algo parecido a esto en estos últimos tiempos, ya sea lejos, medianamente cerca o muy cerca de ti?

Y concluye hablando de la prohibición de casarse y abstenerse de ciertos alimentos. Convengamos en que, los que hemos salido de religiones oficiales, paganas y ritualistas, sabemos bien de qué se está hablando en los grandes rasgos. Pero también convengamos en que, en muchas de nuestras iglesias cristianas se llega a sugerir lo mismo aunque con otras características.

¿O no existen lugares, todavía, que en el nombre del Dios de amor, se prohíbe comer determinadas comidas por considerarlas impuras, a la luz de lo que dice la antigua Ley, menospreciando la calidad de una gracia conseguida en la cruz?

¿No existen, asimismo, otros tantos sitios, (Quizás más aún), en los que si no es aprobado por el pastor, un noviazgo, por sobrio, sincero, genuino y robusto que sea, no tiene permiso oficial para convertirse en matrimonio?

Pregunto: ¿Crees que está muy alejado lo que Pablo, guiado por el Espíritu Santo, le advierte a Timoteo o, por el contrario, es como si estuvieras leyendo el periódico de hoy? ¿No has visto nunca, o te has enterado por terceros, o te han relatado otros hermanos, que estén sucediendo cosas así en el planeta con lo que aún llamamos “el pueblo de Dios”?

He descubierto algo en estos últimos años. La confirmación de que, en efecto, Internet, la Web, está llena de basura. Basura esotérica, ocultista, orientalista, pornográfica y pecaminosa. Pero también he descubierto que, si buscas con cuidado, también hallarás algunas verdades instaladas en páginas anónimas, humildes, sin aspavientos evangélicos ni fotografías de ministros y ministras luciendo ropa de alta calidad y sonrisas de políticos en campaña.

Te sugiero que ores dando gracias a Dios por el avivamiento que en algún momento va a venir sobre toda carne y sobre toda la tierra, pero por el momento prepárate para preservarte de la apostasía, que es el signo de este tiempo y el factor que puede llevarte adonde no querías ir, por el simple hecho de suponer que las mayorías no se equivocan y siempre tienen razón.

Jesús demostró durante su ministerio que las multitudes solamente significaban eso; grandes concentraciones humanas, pero no necesariamente grandes movimientos espirituales. Las muchedumbres, entonces, se apiñaban a su alrededor por los mismos motivos que hoy llenan iglesias y estadios: sus necesidades almáticas y corporales.

Cuando Él pensó en obedecer a su Padre para armar ese movimiento, sólo llamó a doce. Y también pudo demostrar que esas grandes muchedumbres que sólo se acercaban a Él por los milagros, sanidades y liberaciones, en el final de esta historia, sólo significaron eso: mucha gente equivocada. Y no está en mí conocer si salva o perdida, pero permíteme, al menos, el beneficio de dudarlo.

Eso es vivir los últimos tiempos, o postreros tiempos, o últimos días. Comprobar como, día a día, Babilonia va quedando cada vez más expuesta y tambaleante. Un día no muy lejano va a caer y es nuestra oración que no arrastre a hermanos genuinos con temor a hombres, y que el remanente santo no se convierta en dueño de la iglesia estructural sino en verdaderos ministros competentes.

(Verso 4)= Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias; (5) porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado.

El significado literal de este texto tiene que ver con esclarecer que absolutamente todo lo que Dios ha creado ha sido hecho para nutrir y traer salud a los seres humanos, y es bueno para tal propósito, y ha de ser recibido con acción de gracias.

Está muy lejos, entonces, de ser un mero acto simbólico y rutinario el de orar o meditar en la Palabra de Dios antes de comer, sino en la fe auténtica y creyendo verdaderamente que Dios santificará los alimentos que ingerimos.

Esto también tiene una connotación de tono guerrero, ya que en muchos casos, ciertas empresas dedicadas a la fabricación, elaboración o venta de productos comestibles, con la finalidad de aumentar sus ingresos o asegurar su prosperidad, suelen establecer pactos satánicos, ligando de este modo ese producto a los demonios, cos que seguirá en pie mientras no se reclame la santificación aludida.

Esto no significa, claro está, y tal como lo habrás podido ver mil veces en mil casas de creyentes, que se haga de esa oración de santificación de alimentos, una apología donde se desee orar por todo el planeta y los misioneros de África, Asia y Oceanía. Es una breve oración, concreta y específica.

FUENTE: tiempodevictoria.com.ar

Tiempos de Engaños!!!

Cuando el apóstol Juan se dirige a diferentes grupos de la iglesia, no lo hace según su edad cronológica, sino de acuerdo con su nivel de desarrollo espiritual. Su propósito es alentarlos para un mayor progreso y advertirles de las tentaciones que han de venir.

En ese contexto, él alude a lo que, entiende, serán algunas características básicas de los últimos tiempos. Y lo hace con el convencimiento pleno de estar dictando cátedra atinente a un evento o a varios eventos en los cuales los hijos de Dios se verán involucrados.

(1 Juan 2: 18)= Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos, por esto conocemos que es el último tiempo.

Y aquí es donde vamos llegando a una de las conclusiones relativas a este trabajo. La escatología, que es una especie de doctrina de las últimas cosas. Trata tanto del futuro del individuo como de los destinos eternos de la humanidad, así como en general del desarrollo del plan profético de Dios a través de la Historia.

El foco de interés se halla en el establecimiento del Rey en un reino de Dios. Habiendo fracasado el primer Adán como cabeza de la creación en mantenerse él mismo sometido a Dios, Satanás viene a ser el dios de este mundo.

El desarrollo de la historia de la Redención y del futuro y definitivo establecimiento del Reino de Dios por parte del Hijo del hombre, el Segundo Adán, el Dios-hombre, es lo que constituye el centro de toda la escatología.

El primer paso en este establecimiento se da en la batalla de la cruz, en la que Satanás pierde su poder. El segundo paso será cuando el Resucitado, que destruyó mediante la muerte al que tenía el imperio de la muerte, es a saber, el diablo, venga a hacer efectiva su victoria, y a tomar el dominio que ya le pertenece en virtud de la redención consumada por Él…

La Biblia marca una marcha histórica, que está revelada a través de toda ella, pero muy especialmente en los libros proféticos. El primer anuncio, después de la Caída, acerca de la instauración del reino, se halla en el protoevangelio.

Allí se halla el germen escatológico, que va ampliándose en círculos que abarcan cada vez más y más, a través de la promesa dada a Abraham, de que en su simiente serían benditas todas las naciones de la tierra.

Se suceden diversas promesas, dándose el cetro del reino a la descendencia de Judá. Éste queda después circunscrito a la descendencia de David, con la promesa de un trono eterno, el cual es confirmado con el nuevo pacto, el cual se cumple en Jesús, hijo de David según la carne.

Hay numerosas menciones a este reino por diversos pasajes de las Escrituras. Notable entre ellos es el salmo 2. Pero la estructura básica del desarrollo escatológico se halla en Daniel y Apocalipsis, que proveen el marco cronológico.

Ahora veamos lo que dice un buen diccionario bíblico respecto al anticristo. Yo tengo mi punto de vista lleno de certeza, pero no quiero por ello prohibirte ver otras formas de entenderlo. Este término es usado solamente por Juan en sus dos primeras epístolas, aunque hay mención de él en otros pasajes de las Escrituras bajo otros nombres.

El término significa, a la vez, que se opone a Cristo y que usurpa Su lugar. Es importante distinguir entre un anticristo y el anticristo. Con respecto a lo primero, han surgido muchos anticristos; en cambio, el anticristo viene.

El anticristo final niega al Padre y al Hijo. Pablo menciona el hombre de pecado, que usurpa el lugar de Dios en el templo de Dios, en el futuro escatológico. Éste viene por obra de Satanás, confederado con él, y obrará señales y maravillas mentirosas con todo engaño de iniquidad para los que se pierden.

Los que han rehusado la verdad serán entregados a la mentira de este inicuo. Los judíos apóstatas lo recibirán como su Mesías. Hará que todos adoren la imagen de la Bestia que aparece en Apocalipsis.

Su final será el lago de fuego a la venida del Señor Jesús. En el Antiguo Testamento tenemos más detalles de este enemigo y suplantador de Cristo. Es llamado rey, exaltándose a sí mismo y hablando cosas maravillosas contra el Dios de los dioses.

No hará caso del Dios de sus padres (señalando que será descendiente de Israel, probablemente de la tribu de Dan). Tampoco hará caso del deseo de las mujeres (esto es, del Mesías, de quien toda mujer judía anhelaba ser madre).

Se exalta a sí mismo sobre todos. Es un idólatra, honrando a un dios que sus padres no conocieron. El profeta Zacarías lo describe como un pastor insensato e inútil, que descuidará el rebaño y se apacentará de él en lugar de apacentarlo, en oposición al Señor Jesús, el Buen Pastor.

En distintas épocas se ha identificado muchas veces a personas históricas con el anticristo (por ejemplo, Mahoma). Igualmente muchos reformadores, como Wicleff, Lutero, Melancton, vieron el anticristo en ciertas instituciones eclesiásticas de Roma.

Sin embargo, el tenor de las Escrituras es que el anticristo es el pináculo de la apostasía humana contra Dios expresada en un caudillo personal, que se presentará en relación con Israel al final de la dispensación de la gracia.

Ciertamente que multitud de individuos e instituciones han participado y participan de su carácter moral en tanto que niegan al Padre y al Hijo, y en tanto que usurpan el lugar de Cristo, se oponen a la verdad y engañan a los hombres.

Yo, particularmente, creo firmemente que anticristo es una mentalidad, esto es: todo lo que se opone a Cristo. Y que no soslayo ni omito la posibilidad de un líder visible de esa mentalidad. Sólo que, inevitablemente, deberá salir desde adentro de la iglesia. De otro modo, jamás arrastraría a creyentes tras de sí.

Y en el final de este verso, Juan dice que estas cosas, la visión de esta clase de mentalidad y personeros, nos llevará a conocer que estamos en los últimos tiempos. Entonces sólo nos cabe la pregunta final:

¿Has visto tú, por ejemplo, en los últimos… digamos… seis meses, a personas que coincidan con esto que estamos citando? Y si las has visto, ¿Adonde ha sido; dentro o fuera de la iglesia? Adentro. Incluso, hasta personajes importantes que, por otro costado, afrontan acusaciones de lavado de dinero entre otras corrupciones.

(Verso 19)= Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros:

La unidad es una clave del poder de la iglesia. El enemigo busca destruir su unidad introduciendo confusión en las congregaciones para crear divisiones y pugnas. Cuando los cristianos rehúsan acusarse o rechazarse mutuamente, prefiriendo perdonarse y amarse unos a otros, la unidad reemplaza a las pugnas, y la iglesia recibe el poder del Espíritu.

Hay que consignar, claro está, que esa unidad es posible solamente cuando el elemento que une es espiritual. De ninguna manera podremos considerar como unidad al liderazgo de un hombre política o económicamente fuerte, por sobre otros. Eso tiene otro nombre y es parte de la apostasía y la mentalidad del anticristo.

Nota que, cuando hablo de Apostasía, estoy hablando de lo que se preanuncia con preponderancia y prioridad para los postreros tiempos. Apostasía significa, literalmente, “volverse atrás, recaer”.

Pablo fue acusado de enseñar a los judíos entre los gentiles a que apostataran de Moisés. Pablo enseñaba la libertad de la ley por la muerte de Cristo, y esto, para un judío rabínico estricto, constituiría apostasía, olvidando la promesa del Nuevo Pacto dada por el profeta Jeremías.

Esta misma palabra se usa en Tesalonicenses, donde se enseña que el día del Señor no puede venir hasta que no venga “la apostasía” o abandono del cristianismo en relación con la manifestación del hombre de pecado.

Con respecto a apostasía individual, se trata en pasajes como Hebreos, y en la Epístola de Judas. Hay también advertencias de que este tipo de apostasía se irá generalizando al ir finalizando la presente dispensación.

Una apostasía implica necesariamente una posición de la que se puede caer, una profesión hecha que se abandona de una manera deliberada. No se trata de un cristiano que caiga en algún pecado, sino de un abandono definido del cristianismo por parte de un profesante no convertido, que no ha experimentado la regeneración de la conversión. Las Escrituras no ofrecen ninguna esperanza para tal estado.

Ahora bien; a la vista de todo esto, te sugiero que vuelvas a releer lo que se dice en la profecía de Joel. Por ese derramamiento del Espíritu “sobre toda carne”, la iglesia ha preferido omitir a la Apostasía y quedarse con un supuesto avivamiento para los últimos tiempos.

(Verso 20)= Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas.

(21) No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad.

Claro está: tú lees en el verso 20, que dice la unción del Santo, y tu entendimiento del texto tendrá mucho que ver el sitio en el cual habitas. ¡Pero hermano! ¿Usted me está queriendo decir que la unción es algo diferente en cada país o región?

No, Absolutamente no digo ni podría decir en modo alguno tamaña barbaridad. Pero sí puedo decirte, y asegurártelo con suficiente experiencia práctica, que en cada nación se ha enseñado respecto a la unción, cosas muy distintas.

En Argentina, por ejemplo, y si me remito a la de la década de los años 90 con mayor razón, unción parecería ser un algo no del todo explicable que una persona recibe cuando pasa al frente en su iglesia u otra, y determinado siervo le impone sus manos.

Nadie va más allá de eso, y si ese acto se complementaba con una dramática caída hacia atrás de esa persona, con mayor seguridad se tomaba como que había recibido grandemente unción de Dios. Todos, en mayor o menor medida, participamos de ello.

No me arrepiento en lo personal porque creo que Dios usó eso para su gloria en muchos casos. Lo que sí no puedo dejar de aclarar es que, en una gran cantidad de casos, todo no pasó de una experiencia sistemática, imposición-caída-unción, pero nada más. Absolutamente nada más. Y como el árbol se sigue conociendo por sus frutos…

Lo cierto es que las explicaciones teóricas o teológicas que algunos diccionarios bíblicos dan respecto a la palabra Unción, recalan en que son varios los términos así traducidos, pero algunos de ellos aparecen sólo una vez, como:

(a) En el Salmo 23:5, unges mi cabeza con aceite, que significa hecho grueso, siendo el aceite usado profusamente. (b) Salmo 92:10, seré ungido con aceite fresco, de “derramar”, “rebosar con” aceite., el yugo se pudrirá a causa de la unción.

(d) Zacarías 4:14, son los dos ungidos que están delante del Señor (literalmente.: “hijos del aceite”. (e) Hebreo. SUK, “ungir el cuerpo después del aseo”, similar al griego ALEIPHO en el Nuevo Testamento, se usa comúnmente de la práctica entre los orientales de ungir el cuerpo, o sus partes, para comodidad, presencia, amistad, medicación u honras funerarias.

Para el aseo ordinario. Su descuido era señal de duelo. Como acto de cortesía; también se ungía a los enfermos y a los cadáveres. Uno de los castigos de Israel iba a ser que los olivos no darían aceite para la unción.

(f) Hebreo MASHACH, griego CHRINO, “extender, ungir” para un cargo. Se ungían los reyes: Saúl, David, Salomón, Joás, Jehú y Hazael son ejemplos de ello. También eran ungidos los profetas. Para la unción de los sacerdotes se empleaba un aceite especial preparado según las instrucciones divinas.

Con este mismo aceite fueron ungidos el tabernáculo y sus utensilios. La ofrenda de flor de harina era amasada con aceite, tipo de la humanidad pura del Señor Jesús y de su sellamiento por el Espíritu Santo.

El leproso sanado era ungido con aceite. Tanto si esta última unción se refiere a personas o a cosas, y tanto si el aceite es el especialmente preparado como si es común, lo que tipifica es invariablemente la santificación y el poder del Espíritu Santo.

No se ordena la unción con aceite para la consagración a ningún cargo a los creyentes en la dispensación cristiana, porque han sido ya ungidos con el Espíritu Santo y ya son sacerdotes para Dios. Juan recuerda incluso a los “hijitos” o bebés en Cristo que tienen una unción del Santo, y que la unción permanece en ellos.

Así, de la misma manera en que en el Antiguo Testamento los reyes, profetas y sacerdotes eran ungidos como consagrados para Dios, así el Cristiano es santificado para Dios por el Espíritu Santo, tanto en cuanto a su posición como con respecto a su servicio.

Un detalle final: no habla sólo de la unción, sino que le añade que es “del Santo”. Acerca de la santidad de Dios, la Biblia declara lo siguiente: La santidad de Dios es Su cualidad absoluta y fundamental. Su pureza absoluta, inmaculada, manifiesta Su gloria deslumbrante y eterna.

La santidad de Dios se manifiesta a la vez en Su justicia y en Su amor. Su justicia lo obliga a castigar al pecador; pero es inseparable de Su amor, que desea salvarlo. No ejecutaré el ardor de mi ira, ni volveré para destruir… Dios soy… el Santo…

Una justicia sin amor no sería santa; no lo es la justicia implacable de un tribunal. Pero un amor sin justicia tampoco es santo; no lo es el amor sin severidad de una madre débil. El arca del pacto ilustra muy bien esto: el propiciatorio, la cubierta de oro en la que se hacía la aspersión de sangre expiatoria, simboliza la gracia y amor de Dios; pero debajo de este propiciatorio se conservaba el rollo de la Ley, que representaba la justicia del Dios que perdona.

Porque el objetivo de Dios al perdonar es el restablecimiento del orden moral. Ésta es la esencia de la santidad, sobre la que velaban simbólicamente los dos querubines de oro. Son numerosos los pasajes bíblicos que asocian estrechamente la justicia y el amor de Dios, estando siempre sobreentendida la noción de la santidad, al menos en el contexto.

Los términos utilizados son, en ocasiones, “fidelidad y bondad”, “ira y misericordia”, “castigo y gracia”. El Decálogo afirma que Dios castiga la iniquidad, pero también que muestra misericordia. El Señor reprocha a los fariseos que descuiden “la justicia y el amor de Dios”.

Pablo afirma que la gracia reina por la justicia, y que “El cumplimiento de la ley es el amor”. La santidad de Dios, de la que depende la nuestra, es así en realidad una combinación de una justicia o pureza absoluta con un infinito amor.

Ello nos lleva a constatar que la suprema manifestación de la santidad de Dios viene a ser la muerte expiatoria de Su Hijo. La cruz del Calvario es la sublime expresión de la unidad manifestada entre Su severa justicia y Su amor redentor. En cuanto a la importancia de la santidad del creyente, es menester recordar que Cristo volverá para ser glorificado en sus santos.

Si yo predicara hoy en tu iglesia y dijera sin miramientos que lo que voy a decir es para los que conocen la verdad y no para los que la ignoran, tú seguramente pensarías que todos los hermanos presentes podrían oírme, ya que de momento que van a la iglesia es porque han conocido la verdad.

Sin embargo, lamentablemente, es mi deber puntualizarte que no, que no siempre es así. Que hay muchos, pero muchos que van a una iglesia, que aún no han conocido la verdad; sólo han conocido a la religión cristiana. Lo mismo, hay muchos que han leído toda su vida la Biblia, pero jamás tocaron la Palabra de Dios.

Cuando se nos dice que conociendo la verdad seremos auténticamente libres, y luego vemos a miles y miles de cristianos esclavizados por el pecado, los vicios, las tradiciones y los ritualismos religiosos, recién podemos entender allí que, conocer la verdad, es conocer a Cristo, tener intimidad con Él y ser unos EN Él.

Juan dice exactamente eso en el verso 21. Pero además le añade que, cuando oigas alguna mentira o tomes contacto con ella, no admitas bajo ningún punto de vista que puede proceder de la Verdad, esto es: de Cristo. La mentira, sea para lo que fuere, inexorablemente siempre vendrá del padre de mentira, esto es: Satanás.

Creí necesario aclarar esto para que, por una parte, si estás habitando lugares donde las religiones oficiales todavía son voces mandantes, dejes ya mismo de creer en blasfemias tales como “mentiras piadosas”, pero también para que, si algún día predicas el evangelio desde un púlpito, no cometas el error de mentir un poquitín en el afán de “convencer” más rápidamente a los incrédulos.

(Verso 22)= ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo.

(23) Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre.

Aquí, Juan dice esto porque, conforme a la historia, un error característico de estos herejes era su rechazo a la encarnación, lo cual daba lugar a un evangelio perneado de misticismo y obstruía la verdadera comprensión del Padre y su relación personal con Jesús.

Será muy bueno que lo tengas en cuenta, especialmente en estos tiempos de confusión, donde en aras de quiméricas e ilusorias posibilidades de una unidad espiritualmente imposible, se levantan aquí y allá movimientos pretendidamente ecuménicos.

Yo quiero la unidad del pueblo de Dios, no lo dudes. Si así no fuera, sería el primer desobediente expuesto claramente. Pero quiero la unidad del pueblo de Dios, no de imitaciones que, autotitulándose “cristianos”, incurren en algunas contradicciones que, a la luz de esta palabra, los llevan a la categoría de anticristos.

No quiero ser pragmático ni discriminador. Nada más lejos de mi intención es la de evitar que los que ignoran la verdad puedan acceder a ella. Pero si no creen en el Hijo tal como la Biblia lo muestra, o lo postergan por alguna otra figura, o sencillamente no lo confiesan como Señor, están negándolo. Y allí arriba ya dice Juan, no yo, que cosa es el que niega al Hijo y por consecuencia al Padre.

Tiempo de Peligros!!!

De alguna manera, este trabajo tiene el epicentro básico de su razón de ser, precisamente en el texto que vamos a examinar ahora. Porque en todo lo demás, está dirigido en forma global a un tiempo indefinido, pero en este es muy concreto y apunta a algo específico, que de inicio no parecería concordar con lo que hemos visto, pero que en el final se podrá ver que sí, absolutamente.

(2 Timoteo 3: 1)= También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.

¿Qué está queriendo decir Pablo a su discípulo, Timoteo, cuando expresa que vendrán tiempos peligrosos? Si tenemos en cuenta la palabra que usa él para expresar esto, (CHALEPOS), está hablando de tiempos ásperos, salvajes, difíciles, dolorosos, fieros, dañinos, duros de tratar.

La palabra, que una gran mayoría remite al día final pero que ya hemos visto está emparentada con la caída de la iglesia falsa y babilónica de nuestros tiempos, describe a una sociedad desprovista de virtud pero que abunda en vicios, tal cual lo que podemos observar con sólo salir a las calles. Y ahora fíjate en el siguiente detalle:

(2) Porque habrá (En los postreros días, en estos del principio de la caída de Babilonia), hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, (3) sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, (4) traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, (5) que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a estos evita.

Amadores de Sí Mismos: Personas altamente egocéntricas, lo que también equivale a egoístas, que sólo tienen en cuenta su propia conveniencia, prestigio o beneficio, sin pensar ni un momento en la necesidad del prójimo y no vacilando en defraudarlo si con ello ganan algo. Piensa.

Avaros: La avaricia es el amor desordenado de las riquezas. No hay en hebreo bíblico una palabra específica para expresar esta pasión, pero en muchos pasajes se la designa con la palabra, BESA, que significa “latrocinio” o “rapiña”, como también “ganancia ilícita”. En el griego del Nuevo Testamento se denomina con las expresiones “amigo del dinero”, “codicioso” o “ávido de ganancias sórdidas”…

La avaricia es un vicio que daña al hombre y le impide usar de los bienes que posee, lo hace insensato y duro para con sus semejantes, tal como ocurre con los amadores de sí mismos anteriores a esto, lo hace esclavo del dinero, lo hace caer en la idolatría, apartándole del cumplimiento de sus deberes para con Dios y para con el prójimo.

El avaro vive atormentado por el deseo de aumentar sus riquezas y se apodera injustamente de lo ajeno, dejándose corromper en la administración pública; (Una congregación pasa a ser una administración pública), y ofrece mala paga a los subalternos y jornaleros. Idolatría. Sigue pensando.

Vanagloriosos: La vanagloria es, según el diccionario español, la jactancia del propio valer u obrar. Es una mezcla de la vanidad y la gloria. Los términos vanidad y vano se hallan frecuentemente en la Biblia para dar la idea de aquello que es vacío, pasajero, sin valor.

Dentro de ello caen la idolatría y la maldad, como cosas que no solamente son malas, sino además vanas y vacías. También denotan falsedad. La misma creación, por la caída del hombre, está sujeta a vanidad, de la que sólo será librada en la manifestación de Cristo.

El hombre sin Dios está encadenado en una vanidad de vaciedad y frustración, de culpa y muerte, de la que sólo puede ser librado volviéndose de todo ello al Señor Jesús, que puede salvarlo e introducirlo en una vida abundante. El hombre sin Dios. Ahora reflexiona: ¿No has visto vanidad dentro de la iglesia?

Soberbios: La soberbia es un deseo y pretensión de superioridad sobre los demás, junto con un rechazo de sometimiento a Dios; pretensión de autosuficiencia y auto exaltación. Es un estado opuesto al de la humildad.

El soberbio no reconoce su dependencia como criatura de su Creador, ni la mutua dependencia con sus semejantes. Fue el pecado de Satanás. Fue el móvil que llevó al pecado de desobediencia en Edén. Es el móvil en el hombre caído, llevándolo a una constante lucha de emulación para alcanzar la superioridad y dominio sobre sus semejantes.

El cristiano no deja de ser susceptible a este pecado y es exhortado contra tan perverso estado de mente. La soberbia es el ideal del hombre pagano, que marcha en busca del superhombre, idealizando la fuerza, la agresividad y la mutua competencia, desdeñando la compasión y la ayuda a los débiles como contraproducente para lo que considera como el avance hacia su “hombre nuevo”. Es el pecado de Satanás. Sigue reflexionando: ¿No hay soberbios en tu congregación?

Blasfemos: La blasfemia tiene en la Sagrada Escritura un sentido más amplio que en el lenguaje común. Incluía la calumnia, y abarca cualquier palabra o acto ofensivo a la majestad divina, como profanar lugares santos, alterar los ritos, violar conscientemente la ley, tomar el nombre de Dios en vano, etc.

Para evitar todo lo más posible esto último, llegó a omitirse la pronunciación misma del nombre sagrado de Jehová sustituyéndolo con “Adonai” (“Señor”). En el Nuevo Testamento, blasfemia significa la usurpación por el hombre de las prerrogativas divinas.

Los enemigos de Jesús lo acusaron de blasfemia, porque no reconocían su deidad. Los evangelistas consideran blasfemia toda injuria a Cristo. La blasfemia más grave, que no admite perdón, es la que va contra el Espíritu Santo.

Esta blasfemia particular en contra del Espíritu Santo fue atribuir la acción del Señor de echar fuera demonios a poder satánico, frente a la evidencia innegable de Su poder divino. Este pecado no iba a ser perdonado ni en este siglo, ni en el venidero.

El contexto da evidencia de que “el pecado imperdonable” se refiere a esta forma particular de blasfemia. Los judíos expresaban violentamente su indignación ante la blasfemia. La blasfemia era castigada con la muerte. Tomar el nombre de Dios en vano, usurpar el lugar de Dios, negar el poder del Espíritu Santo atribuyéndolo a demonios. Blasfemia. Medita en esto, y en lo que has visto a tu alrededor.

Desobedientes a los padres: Si eres desobediente a tus propios padres que no quieren otra cosa que no sea tu bien, que menos serás para con Dios. Por eso, para entender que significa ser desobediente, primero deberemos enterarnos que cosa es la obediencia según Dios.

La obediencia a Dios es uno de los deberes supremos de los hombres, porque Él es el Hacedor, y los hombres dependen de su bondad y están sujetos a Su ley. La obediencia a Dios-Cristo es debida también porque Él nos ha redimido con Su sangre.

La obediencia a Dios debe hacerse de corazón, en todas las cosas y en todo lugar. La obediencia también se debe a los padres, y en este sentido se llama obediencia filial. Los cristianos prestan obediencia a los mandatarios y a las leyes por causa de la conciencia. Desobediencia al Padre celestial. Sigue meditando.

Ingratos: La ingratitud es la actitud de desagradecimiento, olvido o desprecio de los beneficios recibidos. En un creyente, ser ingrato sería, por ejemplo, no dar gracias a Dios por nuestra redención, por la sangre de Jesucristo derramada en nuestro favor y por nuestra vida misma.

Eso, indudablemente, conlleva una mezcla de otras cosas que ya han sido examinadas aquí, tales como la soberbia y la vanagloria, una manera de decirle al mundo que, si bien estás en un trabajo donde estás obligado a hablar sobre Dios, tú estás convencido que en el fondo, no le necesitas para ser un ministro de prestigio. Eso es ingratitud ministerial. Piensa en esto, por favor, con nombres propios que seguramente habrás recordado de inmediato.

Impíos: La impiedad, en contra de lo que muchos suponen relacionándola con la compasión o la lástima, es simplemente lo opuesto a la piedad, que es la reverencia debida a Dios. Piedad es espiritualidad, impiedad la falta de ella.

Es una actitud rebelde, que se opone a la sujeción y al conocimiento de Dios de una manera consciente, en contra de lo que se le debe como Creador, Sustentador y Salvador. La impiedad surge de la soberbia (Otra vez nuestra “amiga”).

Los impíos manifiestan: su deshonestidad; su crueldad; su falsedad; son opresores; perseguidores de los piadosos; pertinaces; sin embargo, su final es tenebroso, sin esperanza; su retribución será la ira consumidora de Dios.

Sin embargo, es por los impíos que Jesús vino a morir; en base a su sacrificio, Dios está dispuesto a justificar al impío que cree en Jesús; ya en el Antiguo Testamento hay llamamientos al arrepentimiento de los impíos; el Señor declara que no desea la muerte de los impíos, sino su conversión, aunque tendrá que juzgar a los que no han querido volverse a Él.

Los creyentes son exhortados a renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos, y a vivir de corazón para Aquel que los ha redimido y dado la esperanza bienaventurada de que serán tomados por Él al hogar paterno. No reverentes a Dios, no espirituales sino mundanos. Sigue pensando, quizás recuerdes a alguien por quien orar pidiendo misericordia. Y no del mundo, precisamente…

Sin afecto natural: El afecto es una catalogación que s ele ha dado a cada una de las pasiones del ánimo, tales como la ira, el amor, el odio, etc., y especialmente el amor o el cariño. Este texto, naturalmente, se refiere a esta última condición.

La gente de la cual se está hablando en este pasaje, y que es la que abundará en los postreros tiempos, (En los cuales ya estamos ingresando), no tendrá absolutamente ninguna clase de reserva afectiva, por lo que no vacilará en agredir o perjudicar a quien sea, si eso la beneficia. Reflexiona.

Implacables: Te confieso que he oído miles de veces este calificativo y nunca me he detenido, como hoy, como ahora, a examinar su real significación. Quizás tú si lo hayas hecho y ya tengas en claro que cosa es alguien implacable.

Según la descripción siempre demasiado escueta de un diccionario secular, alguien implacable es alguien que no se puede aplacar. Claro está que, con esto en nuestras manos, ahora deberemos ir a ver que cosa es aplacar.

Y nos encontramos con que, alguien implacable es alguien a quien no podemos, por ningún método o forma, amansar, suavizar, mitigar; alguien que, como se dice aquí en Argentina cuando la ira, el enojo o alguna consecuencia de la acción de ciertos narcóticos, “está sacado”, que es como decir “fuera de sí”.

¿Qué es lo primero que como cristiano podríamos detectar en alguien que se comporta así, por ejemplo, dentro de un templo o, lo peor, al frente de alguno en calidad de pastor? Que no tiene dominio propio. ¿Y eso que significa? Que no está lleno (Si es que lo posee) del Espíritu Santo, tal como se nos manda vivir. Sigue reflexionando una vez más, por favor.

Calumniadores: La calumnia, o falso testimonio, es condenada vivamente por la Ley. Los culpables de este delito debían sufrir la pena que habían intentado hacer recaer sobre la persona calumniada.

Si se refería a difamación contra el carácter de alguien, debía darse una compensación pública. El Talmud sentencia: “El calumniador destruye la reputación de sus víctimas y se verá obligado a expatriarse.”

Los profetas atacan la calumnia, así como otros libros. El cristiano es exhortado, sin embargo, a orar y a perdonar a sus perseguidores y calumniadores. Eso es lo que, personalmente, estoy haciendo en este tiempo con no pocos líderes y pastores que hasta no hace mucho tiempo me recibían con obsecuencia en sus congregaciones y se peleaban por estar en mis programas de radio.

Y puedo decir que ellos están en la calumnia, la murmuración y la crítica bajo condena, porque la realizan con mi nombre y apellido, individualizada en mi. Mientras que yo, ministerialmente, jamás mencioné a nadie por su nombre, ya que lo mío es una imitación de lo de Jesús: confrontación con el sistema religioso imperante, al que yo llamo Babilonia porque estoy convencido que lo es. Será bueno que examines en qué sitio de esta historia estás tú.

Intemperantes: Se les llama así a los que demuestran, con sus actos, tener falta de templanza. Templanza, mientras tanto, es sinónimo de Moderación, sobriedad y continencia. También es una de las cuatro virtudes cardinales, que consiste en moderar los apetitos y el uso excesivo de los sentidos, sujetándolos a la razón.

Al igual que dijimos respecto al dominio propio, aquí también estamos hablando de supuestos cristianos que adolecen de uno de los frutos del Espíritu Santo, la templanza. Que si se tratara de simples oidores de la Palabra, podría entenderse, pero aquí hablamos de comandos, de conducciones, de liderazgos. Examínate.

Crueles: La crueldad, tal como se la entiende mayoritariamente, es un acto de inhumanidad, fiereza de ánimo, impiedad. Una acción cruel e inhumana. Ser cruel, mientras tanto, es la actitud de alguien que se deleita en hacer sufrir o se complace en los padecimientos ajenos. Alguien sangriento, duro, violento.

Ahora bien: me pregunto y te pregunto: ¿Podemos suponer que adentro de lo que llamamos la iglesia, encontraremos gente de estas características? Dilo un domingo desde tu banco y, en forma inmediata y a coro, el pastor y una multitud de hermanos querrán lincharte por irreverente o irrespetuoso. Sin embargo, Pablo le dice a Timoteo que habrá hombres así. Y no se refiere al mundo incrédulo, por supuesto. Vuelve a pensar una vez más.

Aborrecedores de lo bueno: Hay que comenzar por saber que cosa es aborrecer. El verbo castellano está cargado de tonos emotivos y significa, algunas veces, abominar; otras, abandonar o dejar y, finalmente, aburrirse de una persona o situación.

En el aborrecer bíblico también entran estos diversos matices, y además, a veces, está preñado de ira, odio o mala voluntad hacia una situación o hacia una persona. Aborrecer al prójimo o al hermano es pecado a los ojos de Dios.

Quien aborrecía a su mujer y la abandonaba sin justo motivo era castigado y debía recibirla de nuevo. Pero la ley afirma que cuando existen causas legítimas para abandonarla, entonces el marido no tiene la obligación de juntarse a ella de nuevo.

Cuando los sentimientos que unen a dos personas están basados meramente en la carne, el aborrecimiento puede ser un peligro muy posible. En la Biblia, “aborrecimiento” puede designar, a veces, un grado inferior de amor.

Ahora entiende: estamos hablando de personas que aborrecen, conforme a lo que aquí has aprendido, lo bueno. Entonces, tendremos que recurrir a un diccionario para saber que se considera como bueno, y como puede ser aborrecido.

Bueno es: Algo o alguien que tiene bondad en su género. Algo o alguien útil y a propósito para algo. Algo gustoso, apetecible, agradable, divertido. Hay más, pero son derivaciones que se apartan de lo que estamos buscando.

Entonces, tenemos que un aborrecedor de lo bueno, dentro del marco eclesiástico, sería alguien que deja de lado a los mejores para optar por sus amigos aunque sean inferiores, alguien que se aprovecha de personas sin maldad e inocentes. ¿Habrás visto alguno parecido? Recuerda.

Traidores: Estas son personas que cometen una o más de una traición. ¿Y que es una traición? Hay decenas de maneras de calificarla, pero no me gustaría apartarme de lo que es gramaticalmente correcto.

La traición, linealmente, es una falta que se comete quebrantando la fidelidad o lealtad que se debe guardar o tener. En términos de Derecho Jurídico, es un delito cometido por civiles o militares, que atenta contra la seguridad de la patria.

El término global de alta traición especifica la cometida contra la soberanía o contra el honor, la seguridad y la independencia del Estado. Mientras que la calificación de “a traición” determina algo que ha sido hecho alevosamente, faltando a la lealtad o confianza. No hay nada más, pero creo que alcanza.

Alcanza, entre otras cosas, para vislumbrar que, cuando Pablo le dice todas estas cosas a Timoteo, no las menciona al aire o por casualidad, sino basándose en experiencias propias o del resto de la iglesia del Señor. Así que, mi amado hermano, cuídate; hay traidores en los postreros tiempos, es decir: en estos tiempos.

Impetuosos: la calificación de este adjetivo es escueta pero clara. Dice que se trata de personas que se mueven de modo violento y rápido También es un calificativo para alguien que demuestra ser fogoso, vivo, vehemente.

¿Y que tiene de malo una persona así? Algo que el diccionario no lo dice pero que queda implícito conforme a como hemos sido creados. Una persona de estas características, generalmente actúa antes de pensar en lo que va a hacer.

Imagínate que si se tratara de alguien que vive solo y obra de ese modo, no habría más perjudicados que él mismo por ello, pero cuando se trata de gente cristiana, ya incorpora a otros inocentes a su impetuosidad. Y ni te cuento si se trata de un líder o un pastor. ¿Has visto alguno en este tiempo? Ya han salido a la luz, porque este es su tiempo de aparición.

Infatuados: Tampoco hay demasiado sobre esto, con decirte que es una palabra que ni siquiera figura en un diccionario de la lengua española. Sin embargo, sí existe la que da origen a ella, que es Fatuidad, o calidad de fatuo.

Concretamente, lo que aquí se dice de la persona de estas características, es que es falta de razón o de entendimiento. También se califica así a un dicho o hecho necio. Es alguien con alta dosis de presunción, vanidad infundada y ridícula.

Me ha tocado ver, sobre las plataformas de importantes congregaciones, e incluso hasta en sus propios púlpitos, a personas con actitudes o vestimentas que, realmente, me hicieron recordar a la exposición egocéntrica del pavo real con su cola multicolor desplegada para impresionar a su hembra.

Son hermanitos quizás muy fieles y sinceros, pero llenos de una enorme necesidad de ser vistos, de ser aprobados, de ser reconocidos y, obviamente, también de ser aplaudidos. Y si reciben eso, pueden llegar a comportamientos lindantes con el ridículo. Y todo en el nombre de Dios…

Amadores de los deleites más que de Dios: Esto significa que se trata de gente que ama más un deleite que a Dios. ¿Y que cosa es un deleite? Una de las definiciones, es: Placer del ánimo. Si tenemos en cuenta que “ánimo” es, entre otras cosas: valor, esfuerzo, energía, intención, voluntad, atención o pensamiento, te queda claro una parte de ese amor.

La otra definición de deleite, es placer sensual. Algo sensual, es algo perteneciente o relativo a las sensaciones de los sentidos. También se dice de los gustos y deleites de los sentidos, de las cosas que los incitan o satisfacen y de las personas aficionadas a ellos. Perteneciente o relativo al deseo sexual.

Parece hasta algo atrevido u osado, ¿Verdad? Sin embargo, aunque no puedas creerlo o al menos entenderlo, el setenta y cinco por ciento del pecado que hay en la iglesia, es pecado sexual o sensual. Y de ese setenta y cinco por ciento elevado al cien, el ochenta por ciento es en el ámbito pastoral. ¿El resto? Mayoritariamente defraudaciones de dinero o estafas.

Apariencia de piedad: Esto no necesita demasiada interpretación gramatical. Se trata de personas que muy probablemente conoces porque existen en todas, indefectiblemente en todas las congregaciones.

Son aquellos que tú los ves y siempre están en alguna actitud de adoración, alabanza, oración, meditación o éxtasis. Eso es, a grandes rasgos, una apariencia de espiritualidad (piedad). Sin embargo, a la hora de interpretar la Palabra, por ejemplo, descreen de las revelaciones y prefieren lo conocido y establecido por las reglas denominacionales. Parecen muy espirituales, pero no terminan de creer en la vigencia del Espíritu Santo.

¿Y como es que termina nuestro texto? ¿Acaso se nos dice que a cualquiera de estas personas tenemos que comprenderlas, justificarlas y tener la suficiente misericordia como para que ellos sigan viviendo como lo están haciendo?

¿Tal vez se nos sugiere que hagamos cadenas de oración para que ellos puedan cambiar? ¿Se nos aconseja que los hablemos y procuremos hacerles comprender sus errores? No. Nada de eso. Absolutamente nada de eso. Simplemente se nos dice: A estos, evita.

¿Tú entiendes lo que quiere decir que los evitemos, no es así? ¡Pero hermano! ¿No es el momento de poder manifestar el amor de Dios, la misericordia, el perdón y la restauración reconciliatoria con estos hermanos equivocados? Parecería ser que sí, ¿Verdad? Sin embargo, Pablo, apóstol de Jesucristo, le dice a Timoteo que no haga nada de esto y que sencillamente trate de evitarlos.

Ahora bien; tú has repasado y revisado con mucha atención estas características. Has visto o no reflejadas esas condiciones en alguno o algunos de los hermanos de tu congregación. ¿Qué vas a hacer ahora con toda esta información?

¿Harás, acaso, “la gran evangélica” de decir “amén” con voz fuerte y clara, pero luego retornar a la antigua manera de vivir? No te lo aconsejo, porque aunque parezca muy atinado y muy loable, no es lo que Dios dice y, por lo tanto, es clara y pura desobediencia.

(Verso 6)= Porque de estos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias.

(7) Estas siempre están aprendiendo y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad.

Si esto fuera literal, no sería algo que asombrara a nadie y que tampoco preocupara demasiado, más allá de los familiares directos de las dos partes protagonistas. Porque: ¿A quien le preocuparía que algunos hombres con estas características que mencionamos, se aprovechen de mujeres de dudosa reputación y moral?

Pero sí, por el contrario, estas “mujercillas” mencionadas aquí no son otra cosa que iglesias supuestamente cristianas en la tipología bíblica, entonces el texto toma otro calibre y, de alguna manera, coincide perfectamente con lo que expresa y con el resto del texto que venimos viendo.

Porque nos diría que en los postreros tiempos, (Estos) del principio del temblor que hará caer a Babilonia la iglesia falsa y paralela a la genuina, entrarán en esos templos esta clase de personas apuntadas. Pero dice que preferentemente lo harán en iglesias que ya de por sí están cargadas de pecado.

Y que además, las harán cautivas de sus estructuras ritualistas y casi paganas, que ellas no podrán evadir porque, pese a todos sus congresos, sus clínicas, sus seminarios y sus conferencias siempre parecen estar aprendiendo y un nunca llegan al conocimiento de la verdad. ¿Es antojado o fantasioso lo que terminas de leer o, como pienso, tiene mucho más asidero que lo otro?

(8) Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también estos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe.

(9) Mas no irán más adelante; porque su insensatez será manifiesta a todos, como también lo fue la de aquellos.

En principio, para que se entienda, Janes y Jambres era el nombre de los dos magos egipcios que intentaron oponerse a Moisés. Esta alusión se refiere a los acontecimientos descritos en el Libro del Éxodo.

Estos pasajes no dan ni el número ni el nombre de los magos, pero los Targumes y el Talmud hacen alusión a ellos. Son mencionados, uno de ellos o ambos, por Plinio y Apuleyo, que mencionan a Janes y a Moisés como famosos magos de la antigüedad.

Ahora escucha y entiende: la comparación que Pablo le está haciendo a Timoteo es tan clara que exime de mayores comentarios. Y le dice que los hombres con esas características que termina de describir como presentes en los postreros tiempos, rechazarán la Palabra de Dios y la Verdad con las mismas características con que lo hicieron dos magos.

Esto, indudablemente, nos está hablando de una participación esotérica, ocultista y por ende diabólica infiltrada dentro de lo que normalmente es la palabra de Dios con destino a sus hijos. Pero dice algo más: que son corruptos de entendimiento.

Y yo quiero que no se te pase de largo y que lo entiendas debidamente. Corrupto es algo que antes estaba bien y luego entra en un proceso de putrefacción. Eso significa que, cuando tú pretendes llevarle la verdad a un hermano religioso y éste no te escucha, e incluso se enoja y hasta te agrede, no es porque sea falto de entendimiento, sino porque ese entendimiento que antes era correcto y limpio, por alguna razón pecaminosa se le ha corrompido.

Y por si todo esto fuera poco, le añade que son réprobos en cuanto a la fe. Un réprobo, te recuerdo, es una persona que debe ser apartada de la convivencia con un grupo por razones distintas de las religiosas.

¿Y cuales pueden ser esas razones distintas a las religiosas o espirituales? Muchas, pero si quieres te doy las que más sobresalen en este tiempo conforme a la experiencia de verlo con mis propios ojos y con otros de hermanos fieles que me lo han hecho saber: sexo, pornografía, fraudes, estafas, manipulaciones, abusos. El verso 9, gracias a Dios, pone las cosas en su lugar y declara victoria en medio de la negrura profética adelantada.

Fuente: tiempodevictoria.com.ar

Cristo viene ya!!! Estas preparado?


Introducción

Mucho se ha hablado de la venida de Cristo. Desde que Cristo ascendió al cielo, la mayoría de los creyentes han hablado acerca de este evento. Han pasado ya casi 2000 años desde que fue anunciado por primera vez que Cristo volvería. Desde que fue fundada la iglesia, muchos le han esperado, le esperan y le seguirán esperando, PERO UN DIA VOLVERA!

Creo que lo más importante en la venida de Cristo, es estarle esperando. La venida de Cristo será de bendición solamente a aquellos que le esperan preparados con dedicación y paciencia.

El esperar con paciencia es un don

La paciencia es un don o fruto del Espíritu Santo de Dios. A la mayoría de las personas no les gusta esperar. Especialmente en este tiempo en que vivimos, nos desespera tener que esperar cualquier mínimo espacio de tiempo. Queremos todo ya, al momento.

Nuestro mundo vive en desespero, los jóvenes no pueden esperar a casarse, los casados no pueden esperar a estar solos, los que trabajan no pueden esperar que llegue el fin de semana, los que estudian no pueden esperar que llegue el día de la graduación, etc. Nuestra cultura es una cultura muy afectada por la falta de tiempo. Todo lo que hacemos lo hacemos a la carrera. Quizá usted al igual que yo, también se ha visto frente al horno micro-ondas desesperado porque tarda demasiado en calentar la leche, especialmente si su bebe llora, o si esta calentando un plato de comida o cualquier otra cosa. Estamos viviendo en un mundo dominado por la desesperación.

Tenemos que ser solícitos en la espera por Cristo

El escritor a los Hebreos 6:11-12 dice:

“Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas”.

El esperar con solicitud y paciencia es el deber de cada uno de nosotros, cuando esperamos solícitamente no nos volvemos perezosos sino que nos fortalecemos en la esperanza…

No sé si usted le está esperando, pero Cristo viene por segunda vez a buscar a los que le esperan. Los que le esperan serán los únicos que sentirán gozo al verle venir. “Cristo…aparecerá por segunda vez…para salvar a los que le esperan.” Hebreos 9:28. Esa es nuestra bendita esperanza. La segunda venida de Cristo donde seremos salvos para estar siempre con Él (Tito 2:13).

¡El no tarda, solo es paciente!

Aunque muchas veces pensemos que Cristo tarda su promesa, lo cierto es que no es así. “Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará” Hebreos 10:37. La Biblia dice que solo dentro de un poquito el que ha de venir vendrá. A nosotros aun los creyentes, hay veces que nos parece mucho tiempo y mucha la tardanza, especialmente cuando estamos pasando por tiempos difíciles. En la Biblia vemos el clamor de los que son muertos hacia Dios acerca de los que sufren en la tierra la persecución y muerte a manos de los pecadores “¿Hasta cuando, Señor santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? …Y se les dijo que descansen todavía un poco de tiempo” Apocalipsis 6:9-10.

El apóstol Pedro nos escribe: “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno se perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” 2 Pedro 3:9. Dios no tarda por tardar, El solo está dando tiempo para que todos vengan al arrepentimiento. Además, la Biblia también nos dice que “para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día” 2 Pedro 3:8. Lo que para nosotros parece un largo tiempo para Dios no es nada, pues para el no existe el tiempo, solo el presente.

Jesús hablando a sus discípulos les habló del siervo fiel y prudente al cual el Señor pondrá sobre todos sus bienes. Pero también habló acerca de un siervo no prudente. En Lucas 12:45-46 dice: “Mas si aquel siervo dijere en su corazón: Mi Señor tarda en venir…vendrá el Señor de aquel siervo en día en que este no espera y a la hora que no sabe, y le castigara duramente, y le pondrá con los infieles.”

Es muy interesante notar que aunque a la mayoría de nosotros no nos gusta esperar, si nos gusta que nos esperen. Muchas veces no somos pacientes con otros pero nos gusta que sean pacientes con nosotros, si no hemos esperado con paciencia solícitamente y no estamos preparados en aquel día, no habrá paciencia para con nosotros.

El que espera debe estar preparado

“Por lo cual oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz. Antes bien, crece en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo” 2 Pedro 3:14,18.

También el apóstol Pablo nos escribe respecto a aquel día de la siguiente forma:

“Pero vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel dia os sorprenda como ladrón. Porque vosotros sois hijos de luz e hijos del día, no somos de la noche ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios.” (I Tesalonicenses 5:2; 4-6).

El estar preparado es lo más importante de la espera. Estar preparado no tiene que ver con lo que estoy haciendo (Mateo 7:20-23). Es posible estar haciendo muchas cosas que parezcan ser buenas y bien pudieran serlo. Predicar no es estar preparado, ayudar a otros no es estar preparado, ir a la iglesia no es estar preparado, sanar enfermos no es estar preparados, echar fuera demonios no es estar preparado. Entonces, ¿Qué es estar preparado? De acuerdo al apóstol Pedro, estar preparados es sinónimo de estar sin pecado, estar en paz, y estar creciendo en la gracia y el conocimiento de Cristo. El apóstol Pablo nos dice que estar preparados es andar en luz.

Si cada día no crecemos en nuestra relación con Cristo, si cada día no le conocemos mejor, si cada día nuestra intimidad con el no aumenta, si cada día nuestra paz con él y con todos no aumenta, no estamos en luz, y no estamos preparados, no importa todo lo que estemos haciendo.

Señales de su venida

Jesús fue el primero en hablarnos claramente de su segunda aparición, El mismo nos dejó dicho las cosas que habrían de ocurrir en torno a su venida. En Mateo 24; 25; Marcos 13:1-37; Lucas 12:35-48; 21:5-36. Si estudiamos detenidamente los sucesos de Mateo 24 veremos que aunque el no nos dejó dicho el día y la hora que él había de volver, pues nadie lo sabe (Mateo 24:36), pero sí nos dejó una serie de acontecimientos que tendrían que ocurrir y además, también nos dejó señales que nos darían a entender que su venida estaba muy cerca.

Lo que debe de ocurrir (Pero todavía no es el fin):

Principio de dolores:

1.Falsos Cristos- Mateo24:5
2.Guerras y rumores de Guerra (Nación contra nación) – Mateo 24:6-7a
3.Pestes (Epidemias) – Mateo 24: 7b
4.Hambres – Mateo 24: 7c
5.Terremotos en diferentes lugares – Mateo 24: 7d

Tribulación:

La persecución de los creyentes comenzó desde el día de la resurrección de Cristo y el día de Pentecostés y continuará hasta el fin.

1.Creyentes Perseguidos – Mateo 24:9
2.Creyentes matados, martirio – Mateo – Mateo 24:9
3.Creyentes aborrecidos – Mateo 24:9
4.Creyentes caerán bajo la persecución – Mateo 24:10
5.Creyentes entregarán a otros – Mateo 24:10

Decepción (Engaños):

1.Falsos profetas – Mateo 24:11
2.Falsos maestros – Mateo 24:11
3.Engañados – Mateo 24:11
4.Se multiplicará la maldad – Mateo 24:12
5.Enfriamiento espiritual – Mateo 24:12

Señales del Fin:

En la parábola de la higuera: Mateo 24:32-35, Jesucristo, nuestro Señor nos habló acerca de mirar los tiempos y los acontecimientos que serian como señales a nosotros y para asi saber cuando está cerca su venida.

1.Será predicado el evangelio a todo el mundo – Mateo 24:14
2.Indiferencia al evangelio (Vida de placeres)- Mateo 24:36-39
3.Gran Tribulación (Persecución y Muerte a los que siguen a Cristo) – Mateo 24:21
4.Más falsos Cristos (Anti-Cristo- Harán grandes señales y prodigios) – Mateo 24:24
5.Mas falsos profetas (Falso Profeta- Harán grandes señales y prodigios) – Mateo 24:24
6.Tratarán de engañar aún a los escogidos -Mateo 24:24.
7.El sol se oscurecerá – Mateo 24:29
8.La luna no dará su resplandor – Mateo 24:29
9.Las estrellas caerán del cielo – Mateo 24:29
10.Las potencias (el sol y la luna) serán conmovidas – Mateo 24:29

La Venida del Hijo Cristo será rápida o momentánea y para muchos inesperada.

Mateo 24:27

“Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre.”

1.Aparecerá la señal en el cielo – Mateo 24:30 (¿La Gloria?, ¿El relámpago?, ¿Cristo mismo?)
2.Verán al Hijo del Hombre – Mateo 24:30;
3.Los ángeles juntarán a los escogidos (Arrebatamiento o Rapto y Transformación-Vivificación) – Mateo 24: 31; I Corintios 15:51,52; I Tesalonicenses 4:15-17; II Tesalonicenses 2:1.
1.Dos en el campo- Mateo 24:40, 41
2.Dos en una cama – Lucas 17:34
3.Dos mujeres moliendo- Lucas 17:35
4.Las diez vírgenes – Mateo 25:1-13
5.El arrebatamiento – I Tesalonicenses 4:13-18
4.La ira de Dios se derrama sobre los incrédulos

Su venida está aún mas cerca

1.Romanos 13:11

“Y esto, conociendo el tiempo, es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora esta mas cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos”.

En vista de que la venida de Cristo está aún mas cerca que cuando se escribió la Biblia, y aún mucho mas cerca que cuando aceptamos a Cristo como salvador debemos seguir el consejo del apóstol Pablo.

2.II Corintios 4:8-18

…18 No mirando nosotros á las cosas que se ven, sino á las que no se ven: porque las cosas que se ven son temporales, mas las que no se ven son eternas.

“Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Señor Jesucristo”

(Tito 2:11-13)

Fuente: vidaeterna.org

Tu esposa te aplaudirá!!!

Josué 24:15

Desde tiempos antiguos, algunas mujeres se destacaron por su valor e iniciativa para levantarse y liderar sus hogares y sus pueblos. Sin embargo esta corriente ha proliferado, ya que las mujeres han asumido un rol más protagónico en la sociedad y en la familia. Celebramos esta actitud, ya que muchas de ellas debieron hacerlo en respuesta a una falta de actitud y responsabilidad de los hombres.

No obstante, debe quedar bien claro que en el seno familiar, el hombre está llamado a liderar a su esposa, sus hijos y familia en general. Y como parte de esta tarea, sobre nosotros recae la responsabilidad de tomar decisiones. Sobre todo aquellas decisiones que afectarán directamente a los nuestros y que estarán ligadas al bienestar de nuestras familias.

“…pero yo y mi casa serviremos a Jehová” dijo Josué sin excusarse, hablando en nombre de su familia. Entendiendo que esta responsabilidad no debe ser cedida a nuestras esposas. Ellas están llamadas a ayudarnos, aconsejarnos y apoyarnos en nuestras decisiones, mas no ha tomar el lugar que nos corresponde como jefes de familia…

Dios estará de tu lado, sobre todo cuando las decisiones son guiadas por su Palabra y su Espíritu. No tengas temor de asumir el rol protagónico en tu casa, y de decir confiadamente: “la última palabra la tengo yo”, porque tú esposa te aplaudirá.

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